Jun 9, 2017 | ACTUALIDAD
¡Gracias El País por dar difusión a nuestro proyecto MIR!
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El sonido de una flauta travesera y de una guitarra recorre la unidad de cardiología del hospital 12 de octubre. La letra de Sabor a mi de Luis Miguel sale de los labios de Gabriel Manzanares, al que Aapo Gronlund le acompaña pulsando enérgicamente las cuerdas de su guitarra. Ambos jóvenes son Músicos Internos Residentes (MIR) y forman parte de la asociación sin ánimo de lucro Música en Vena, orientada a demostrar el impacto positivo de la música en directo en pacientes que están ingresados (tanto en coma inducido como conscientes). El proyecto comenzó en noviembre de 2016, cuenta con 13 músicos (algunos en situación de desempleo) y se está experimentando en las especialidades de medicina intensiva, neonatología, rehabilitación , hematología y cardiología.
«La música me relaja y me aísla del bullicio que se oye aquí continuamente y me ayuda a sobrellevar un poco más la enfermedad. La gente que viene toca durante media hora y no me canso de escuchar», asegura José Manuel, de 50 años. El madrileño lleva 15 días en la unidad de cardiología del hospital 12 de octubre por un paro cardíaco. No es la primera vez que le pasa algo semejante.
Cuando llegan Manzanares y Gronlund para tocar a los pies de su cama él les observa atentamente e incluso se atreve a hacerles una petición. «Yo no entiendo mucho de música clásica, quería saber si me podéis cantar algún tema más pop», pregunta Jose Manuel a los MIR. «¿Conoce Sabor a mi de Luis Miguel?», pregunta Manzanares mientras el paciente le responde afirmando con la cabeza. «Tanta vida yo te di, que por fuerza tienes ya, sabor a mi», tarareaba Manzanares mientras alternaba la voz con la flauta travesera y Jose Manuel se movía al son de la melodía.
«Maravilloso, de verdad, una preciosidad. Me gusta la guitarra pero la flauta ha sido magistral», afirmó emocionado el paciente a los MIR. Jose Manuel les pide otra canción pero antes cuenta a los músicos que los instrumentos que más le gusta escuchar son el violín y el contrabajo. «La terapia musical me ayuda en mi recuperación.Tengo que seguir para adelante y agarrarme a la vida, pero aquí el día a día es muy duro porque he tenido avances y también retrocesos», confiesa.
Jose Manuel es afortunado porque a su alrededor hay muchas camas con gente entubada, muchos de ellos en coma inducido. Estas personas también reciben terapia musical de los MIR. «Al principio era un poco raro tocar para alguien que está sedado, pero también nos explicaron que la persona lo siente de alguna manera. Si mirabas sus constantes mientras sonaba la música algunas veces se veía que el paciente se tranquilizaba», afirma Manzanares emocionado. El joven se ha formado en un conservatorio durante años y estudia música para dedicarse a ello profesionalmente. Es guitarrista, pero también toca el saxofón, el piano y el bajo (además de la flauta travesera).
«Tocar para Jose Manuel ha sido muy bonito. Cuando a alguien le gusta lo que haces es genial, pero si es alguien que está pasando por un momento complicado es maravilloso», aclara. Manzanares lleva desde el pasado abril en la asociación y se emociona al recordar que familiares de pacientes muy graves han llorado mientras él cantaba, contagiándole las lágrimas incluso a él mismo.
Por su parte, Aapo Gronlund, que es guitarrista y lleva un año en España, considera su trabajo en el hospital 12 de octubre como algo excitante. «Normalmente cuando toco me estoy comunicando con la persona que tengo delante, pero cuando la música es para alguien que está inconsciente pienso que también se consigue un efecto de otro tipo», cuenta el joven.
Juan Carlos Montejo, es el jefe del servicio de medicina intensiva del 12 de octubre y explica que el proyecto de colaboración con la asociación Música en Vena empezó en octubre de 2016 y «tiene tres años de recorrido». «En la iniciativa participan enfermos que tienen medicación sedante o anestesias, entonces pensamos que la música puede contribuir a reducir las necesidades de esa medicación. Este es uno de los principales objetivos del estudio que hacemos», dice.
Montejo explica que en la UVI se están estudiando los beneficios de la terapia musical con 30 pacientes y destaca que es un servicio gratuito que ofrece el hospital financiado por entidades privadas. «Tenemos dúos de piano y voz, de flauta y guitarra, flauta y chelo, flauta y violín o clarinete y guitarra. Cuando el paciente está en coma no puede decir nada, pero cuando sale siempre le preguntamos qué le parece que le toquen música a pie de cama y todos han respondido positivamente», explica.
Este respaldo positivo es algo que saben muy bien Manzares y Gronlund, los MIR de Música en Vena, que tras tocar para Jose Manuel van hacia las camas de los siguientes pacientes emocionados por la reacción efusiva del paciente ante su música. «Ha sido muy bonito, se me ponía la sonrisa y no podía quitarla», le confiesa Manzanares a su compañero mientras caminaN por los largos pasillos del hospital con sus batas blancas como un médico más.
May 26, 2017 | ACTUALIDAD
¡Gracias Álvaro Guibert por este magnífico artículo del en El Cultural!
«Músicos, no médicos. O mejor, músicos que además son médicos, porque curan. Los encontramos en los pasillos del Doce de Octubre, con aspecto de doctor, bata blanca, tarjeta de acreditación colgada a cuello, entrando en las habitaciones y en las UCIs, qué tal estas hoy, has dormido bien, y recetándote una suite de Bach, unas alegrías de Cádiz o una de Los Secretos. Hace muchos años que se viene practicando la musicoterapia, pero esto es distinto. No tiene vocación alternativa, sino complementaria. No se sitúa enfrente de la medicina científica, sino a su lado.

¿La música en vivo cura? En sentido amplio, es evidente que sí. No puede ser más que bueno para la salud cuanto se haga por mejorar el ánimo de los pacientes, alegrares la vida, humanizar su experiencia en el hospital y aligerar la carga depresiva que conlleva su enfermedad. En sentido estricto (¿mejoran los síntomas, las constantes, las analíticas, los pronósticos, los tiempos de recuperación?): ya veremos. La asociación Música en Vena, en colaboración con el Hospital Universitario Doce de Octubre, la Fundación Carasso y otros socios, acaba de iniciar el Proyecto MIR, un estudio de tres años que pretende contestar a esa pregunta siguiendo todos los protocolos y garantías del método científico. Se han apuntado ya los Servicios Intensivos, el de Neonatos y el de Rehabilitación para lesiones con dolor crónico. Y se están añadiendo otros. No puedo imaginar una noticia mejor para este mundo de la musicoterapia que, para serlo verdaderamente y poder diseñar con fundamento estrategias terapéuticas, necesita resultados comprobables. Música en Vena lleva cinco años llevando la música a los hospitales con seriedad…¡y con gracia!, única manera de que sirva para algo.
Lo más interesante de esta iniciativa me parece el efecto que tiene sobre los propios músicos. Les abre la mente como con abrelatas, les saca del micromundo maravilloso que habitan, y les da un paseo por la vida y por la muerte. Parecido al paseo del príncipe Sidharta cuando salió de su palacio y conoció el sufrimiento de sus congéneres. Eso le transformó —más propiamente, le iluminó, le convirtió en Buda— y cambió la vida de media humanidad. Estos músicos médicos se exponen a una experiencia transformadora radical para ellos y todos los circunstantes, porque la energía emocional que guardan los buenos músicos en su interior es gigantesca. Abrirles a la vida es como desatar un universo. ¡Atención: músico abriéndose, previsión de bigbang!, habría que advertir.» – Álvaro Guibert (El Cultural)
May 26, 2017 | ACTUALIDAD
¡Gracias Ana Pastor por este artículo en El Periódico!
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«Es una sensación extraña pero maravillosa. Hay algo mágico en la manera en la que las notas te atraviesan. Si cierras los ojos esa melodía es capaz de herirte o resucitarte. Quizá conoces esacanción y, por eso, tu mente se aleja volando hacia aquel lugar, a aquel momento, a aquella persona. Pero también es posible que sea la primera vez que escuchas esa interpretación y, por eso, tu piel se ha erizado y has recuperado sensaciones olvidadas. Existen pocas cosas capaces de provocar terremotos emocionales similares a las que produce la música.
Hay algo mágico en la manera en la que podemos hasta evocar olores solo por escuchar una melodía del pasado. La música riega todas las estructuras del sistema nervioso. Lo dicen los expertos que, como el médico Yerko Ivanovic, dedican su vida al estudio de ambas disciplinas y cómo una influye en la otra. Yerko es muy joven pero escuchándole hablar parece que ha vivido varias vidas. Es neurólogo, compositor y pianista. Y sabe bien que la música produce efectos muy beneficiosos en pacientes, por ejemplo, conlesiones cerebrales o enfermedades como el Parkinson.
INVESTIGACIÓN Y EMPLEO
La organización Música en Vena ha puesto en marcha esta semana un proyecto fascinante ‘Músicos Internos Residentes’ (MIR) que tiene dos objetivos: la investigación médica y el empleo. Han contratado a más de 100 jóvenes músicos que recibirán en los tres próximos años una remuneración económica participando en un macroestudio médico que les pone en el mercado laboral de manera digna (según la última Encuesta de Población Activa solo el 8% de los músicos puede vivir de su profesión) y gracias al cual mejorarán la vida de cientos de personas.
El estudio pretende demostrar el impacto de la música interpretada en vivo en los parámetros biológicos y fisiológicos de los pacientes ingresados. Demostrar desde el punto de vista clínico su efecto con datos objetivos y medibles. En colaboración con el Hospital 12 de Octubre de Madrid, el proyecto ya está funcionando en los servicios de Medicina Intensiva, Neonatología y Rehabilitación y en breve se sumarán también Neurología, Hematología y Cardiología. Yerko Ivanovic está dirigiendo la metodología del estudio y ha participado además en la selección de los músicos llegados de las escuelas más prestigiosas, como el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid y la Escuela Reina Sofía.
AMORTIGUAR EL DOLOR
Es maravilloso verles con sus violines, guitarras españolas, pianos, flautas o clarinetes entre las camas del hospital, entre las diminutas cunas de recién nacidos, entre hombres y mujeres recibiendo quimioterapia. Y es maravilloso oír al personal médico contar cómo esas notas musicales además de erizar la piel, además de llevarte a otro lugar, amortiguan el dolor y hasta sustituyen en algunos casos los analgésicos.» – Ana Pastor (El Periódico)
May 26, 2017 | ACTUALIDAD
¡Gracias ABC por dar difusión a nuestro proyecto MIR!
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Pitágoras aseguraba que la música curaba el insomnio. Siglos después, dicen que Johann Sebastian Bach escribía las Variaciones Goldberg para atajar las noches en vela del conde Hermann Carl von Keyserlingk. A lo largo de la historia, no han sido los únicos en intuir los beneficios que tiene la música sobre la salud. Sin embargo, aún faltan evidencias clínicas y un protocolo. Por ello, el Hospital Universitario 12 de Octubre y la ONG Música en Vena se han propuesto demostrarlo.
Clásica, flamenca o jazz. A pie de cama de los pacientes, hasta 100 jóvenes artistas interpretarán diferentes piezas musicales con guitarras, oboes y hasta pianos dentro del programa «Músicos Internos Residentes». Desde noviembre, ya lo han hecho con 120 pacientes en la UCI, 28 en rehabilitación y 30 neonatos, mientras los médicos registran sus constantes vitales, realizan baterías de test neuropsicológicos y preparan otras pruebas como resonancias magnéticas. Todos los medios que tienen a su alcance para registrar los efectos de cada nota en el paciente.
Los primeros datos están en fase de análisis, pero los participantes han podido comprobar que «curan» cuando las pulsaciones de una persona en cuidados intensivos se estabilizan al escuchar una partita de Bach o cómo un bebé neonato se agarra al pecho de su madre y empieza a alimentarse por primera vez al escuchar una nana flamenca susurrada al oído, explicó el jueves el director de Música en Vena, Juan Alberto García, durante la presentación del proyecto en la SGAE.
Hasta ahora, este programa se ha desarrollado en Medicina Intensiva, Neonatología y Rehabilitación del 12 de Octubre, pero pronto se extenderá a Neurología, Hematología y Cardiología. «Hay que transformar estos lugares en sitios confortables, amigables y optimistas», explica Carmen Martínez de Pancorbo, Directora Gerente del hospital. Todo influye en la recuperación, y la música puede ser «un medicamento más», dice Yerko Ivanóvic, neurólogo y compositor, «la evidencia científica es lo que hace falta». Solo gracias a ella se podrá crear un protocolo para su aplicación.
La otra cara del programa la ofrecen los artistas implicados. Vestidos con bata, se enfrentan con su instrumento a unas situaciones que a veces son complicadas. Guillermo Vilchez, uno de ellos, ya ha participado en 60 microconciertos. «Una vez estás con el paciente, todo es observar», cuenta. Porque para estos músicos tampoco hay un protocolo. En ocasiones se salen de los géneros clásicos para conectar con el paciente. Como Juan Sánchez, que hace unos días estuvo con una chica, muy débil, que acababa de recibir un trasplante de corazón. El flamenco era demasiado triste en ese momento, y acabó tocándole una samba. «Yo creo que les ayuda. Puede sonar a ciencia ficción, pero aquí tenemos a médicos e investigadores que lo defienden. Es lo mejor que podía pasar».
Feb 1, 2017 | ACTUALIDAD
«Una unidad de cuidados intensivos. Un paciente inconsciente e intubado. Unas notas musicales que empiezan a sonar en directo en la estancia y una máquina que registra cómo la presión arterial o el ritmo cardiaco mejoran. Es sólo un ejemplo de cómo la música se cuela en los hospitales para ofrecer beneficios a pacientes y familiares desde hace unos años.
En esta iniciativa se volcaron pronto desde Música en Vena (MeV), una asociación pionera a la hora de llevar la música a los centros hospitalarios, algo que hace desde 2012. Cuatro voluntarios vinculados a la música, aunque con otras profesiones, que desde entonces han facilitado 1.600 microconciertos y han contado con más de 1.000 músicos como colaboradores generando beneficios para más de 30.000 personas. “La enfermedad de una persona cercana y llevar la música encima hicieron un maridaje natural. Descubrimos que el hospital es un sitio duro pero con mucho margen para la humanización”, explica Juan Alberto García de Cubas, vicepresidente de Música en Vena, a LA REVISTA de Redacción Médica.
Esta iniciativa ha logrado llevar la música a 14 centros hospitalarios en la Comunidad de Madrid gracias a un convenio firmado con el Servicio Madrileño de Salud en 2013, y ahora desarrolla su experiencia también en Barcelona y Sevilla. Los responsables aseguran que esto ha sido posible gracias al serio trabajo con base de voluntariado, que se desarrolla en una triple vertiente: sanitaria, de investigación y de divulgación musical. Pero, ¿cómo se mide la repercusión de su trabajo?»…»
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Ene 7, 2017 | ACTUALIDAD
¿Dónde estaba Música en Vena la noche de Reyes?
Mientras se repartían los regalos, Yerko Ivanovic Barbeito (Médico, pianista, compositor y miembro del comité asesor de MeV) y Juan Alberto García de Cubas (Vicepresidente y Director de MeV) hablaban de nuestra labor en El canto del grillo presentado y dirigido por Chema García Langa. ¡Gracias por darnos difusión!
Entrevista desde el minuto 13:20 al 38:25

Yerko Ivanovic Barbeito, Chema Garcia Langa y Juan Alberto García de Cubas tras la entrevista